martes, 7 de febrero de 2012

El Regaliz Rojo : La Novela

 

Novela

EL REGALIZ ROJO.


1º CAPÍTULO:



Capitulo 1: La historia ya habia empezado

Siempre pense que cuando viera al hombre de mi vida, lo reconoceria, simplemente al verlo lo sabria.
A veces no es asi, a veces el destino te pone a prueba, y tu no sabes como reaccionar, no sabes que elegir, ni cual sera el mejor. Otras veces, crees que lo tienes claro, y estas equivocada, o simplemente, nunca tendras a ese hombre.
Cuando pense que estaba enamorada, lo sabia, y a la vez no, lo afirmaba y lo negaba, era como una lucha interior con dos polos opuestos, el sí y el no.
Cuando me enamore hace dos años, pense que ese era el hombre de mi vida, el unico que iba a existir para mi. No fue asi. Me enamore de un chico alto, listo, con unos pequeños rizos desenrredados y aplastados de tanto pasar su mano por el pelo, con el cabello de color azabache y siempre graso, con unos ojos castaños e intimidadores, con algunos granos salpicados por la cara que le daban un aspecto mas masculino.
Y yo, una chica con la piel blanca, casi pálida, con el pelo cobrizo, un poco ondulado y abultado cuando esta muy limpio, con ojos verdes y un poco castaños, nariz ligera y de patata, labios sutiles y delicados.
- Cristina, dime cuando empezó la historia
Me sobresalte, estaba en clase de Historia, y Paz, la profesora parecía haberme visto distraída pensando en mis cosas. Todo el mundo me miraba, se supone que tenía q responder a la pregunta.
- Empezó hace 3.000 años con las civilizaciones fluviales, y exactamente entre los ríos tigris y Eufrates, en mesopotamia.

EN EL PROXIMO CAPITULO...
Mire a Maria, una de mis mejores amigas, ¿Le había dicho el que me iba a pedir salir?
- Hola! Hmmm, estas especial hoy, quería saber si, tu...

Texto copiado del blog "El Regaliz Rojo", novela de Cris.


2º CAPÍTULO:



Capítulo 2: Algo inesperado

Cuando termino la clase, salimos al recreo, Maria se acerco a mi oído y me susurro unas palabras. Maria es rubia, ojos verdes claros, con flequillo recto y melenita corta. Suele ser muy directa al decir las cosas, y lo fue. Mire a Maria, era una de mis mejores amigas, ¿¿Le había dicho que yo le gustaba?? ¡EL le había dicho que yo le gustaba! EL, Álvaro el chico del que llevo enamorada casi 3 años. Ella me miro sonriente y fuimos a dar una vuelta por el patio. Aproveché la ocasión para saber todo lo que Álvaro le había dicho.
- Maria, dime todo lo que te dijo, con sus mismas palabras.
Ella miro el suelo, desgastado por tantos años, intentando hacer memoria.
- Pues... Estaba en clase y me pregunto, que tipo de chicos te interesan, no respondí al segundo, no quería decir nada malo, y le dije que te gustan los chicos inteligentes, divertidos, graciosos, con sentido común, y, ¿porque no?, también un poco monos... El me pregunto si él tenía esas cosas, le dije que el tenía cada una de esas cualidades. Y entonces me dijo que pensaba pedirte salir, me dio las gracias y se fue.
- ¿Así sin más...?
- Así sin más.
Nos quedamos calladas, yo intentaba ordenar mis ideas en mi cabeza. Ella siguió.
- Esto me dijo que no te lo contara, pero también me dijo que pensaba pedirte salir antes de comer.
- ¡¡¿¿Que??!!
- Que te va a pedir salir antes de comer- dijo entre risas.
- ¡Ay, no me lo creo! ¿¿Estoy guapa?? Se que es dentro de 3 horas, pero ¡quien sabe! Voy a ver a Paula a ver si me peina.
Salí corriendo hacia otra de mis mejores amigas, Paula tiene el pelo castaño claro, con el flequillo torcido hacia la derecha, ojos castaños oscuros. Le encanta peinar a la gente, maquillar y todo eso. Es muy amable y suele caer bien a todo el mundo.
Llegue a donde estaban ella, Clara y Camila, unas de sus mejores amigas de toda la vida, ellas vinieron nuevas este curso.
- ¡Paula,Paula!- dije recobrando el aliento- Clara,Camila, ¿¿os importa que me la lleve?? Es una urgencia.
Las dos asintieron con la cabeza, cogí a Paula de la mano que estaba un poco confundida. La senté en el bordillo y empecé.
- Quiero que me peines como si me fuera a casar hoy mismo.
Ella estaba colada por Álvaro, así que me ahorre el motivo del peinado.
- Por favor, es... Importante
- Claro, voy a probar algo nuevo...
Estuvo unos 10 minutos entre pinzas, cepillos, espejos, coleteros y horquillas. Me peinó con un recogido un poco despeinado y con trenzas a los lados, estaba alucinante.
- No sé para qué, o quién-añadió guiñandome un ojo, si supiera la verdad...- quieres estar tan guapa,-dijo- ¡pero eres un sueño!
- Gracias Paula, eres una gran amiga- dije sonriendo.
- No hay de qué, es lo menos que puedo hacer por ti. Ademas, ¡me encanta peinar!
Nos reimos las dos y subimos a clase, ella a la suya, y yo a la mia. Hice lo que pude por que Alvaro no me viera en el resto de la mañana, y Maria y Carmen (otra amiga mia) me ayudaron.
Cuando terminaron las clases, intente tardar en recoger mis cosas, todas se fueron, intentando a ver si me dejaban estar a solas con el. Terminé de prepararme a una velocidad mínima, ¿sería posible que él no se acordara? estabamos solos, y yo, harta de esperar, salí de clase y empecé a bajar las escaleras. Me sentia como una tonta, estaba claro que era una broma pesada. Empezaron a brotarme las lágrimas, hice todo lo que pude por esconderlas. Oí ruidos detras de mí, e intenté, si era posible, esconder todo lo que quedaba de aquellas lágrimas. Una mano me tocó el hombro, y el cuerpo que le seguía se puso a mi lado.
-Hola- dije casi murmurando.
El me miró dulcemente y se paró. Yo le imité.
- Hola. Hmmm, estas especial hoy,- supuse que era mi nuevo peinado- quería saber si, tu...
Paró de hablar, le miré a los ojos y me vi reflejada en ellos, por una vez, no los retiré.
El se acercó a mi casi se tocaban nuestras narices, sentí que me desmayaba, dio un paso más.
Sus labios tocaron los mios, y viceversa, al principio estaba en shock, pero luego dejé que mi mente volara, le cogi del cuello y le besé frenéticamente. El me tocó el pelo, y fue bajando sus manos hasta mi cadera, se paró. Me sentía inmensamente feliz, era como nunca lo hubiera imaginado, sentí, lo que nunca habia sentido. Noté que volvia a subir sus mabos hasta mi cuello, me estrechó contra su cuerpo, podía tocar cada parte que lo componía, cada músculo, todo, era como si yo le perteneciera a mí y yo a él. Deseaba que nunca acabase, el bajó otra vez sus manos. Yo mantuve las mías en su cuello. Olía bien. Poco a poco nos fuimos separando, los dos sonreíamos. Oí que él me susurraba un " te quiero".
- Queria saber si tu estarias dispuesta a salir conmigo-dijo por fin.
Me rei, sonreí, le volvi a mirar a los ojos, y conteste.
- Creo que sí- dije todavia con mis manos en su cuello.
EN EL PROXIMO CAPITULO...
- ¡Chicas!... ¡¡¡Tengo novio!!!
- No me creo que me hagas esto, Cristina. Creo que no sabes toda la verdad.

3º CAPÍTULO:


Capitulo 3: No lo sabes todo

Aquella noche pensé en un montón de cosas. Pensé en Alvaro, pensé en Paula y como se tomaría todo esto, pensé en mis amigas, pensé en como iba a cambiar mi vida de ahora en adelante.
También pensé en mi mejor amigo, Guillermo, o Guille, pensé que él seria el que más lo entendería.
Esa misma tarde, Maria me había llamado por teléfono, pero ignoré su llamada, sería para preguntarme qué habia pasado con Alvaro, y no quería contárselo hasta mañana, a todos se lo contaría a la vez.
Intenté volver a vivir aquella sensación que tuve cuando él me besaba, nunca conseguí volver a recrearla. Le imaginé, intenté adivinar que pasaría, si me besaría o me ignoraría.
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A la mañana siguiente me desperté muy temprano. "Son los nervios" me dije a mí misma. me peiné con una trenza a un lado y casi todo el pelo suelo, desayuné, me vestí y fui al instituto.
Cuando llegué el no estaba, pero todas mis amigas sí, y Guille también. primero me dirijí a las chicas.
- ¡Chicas!... ¡¡¡Tengo novio!!!
Se quedaron mirándome todas perplejas, María sonrió y me abrazó, mes susurró al oído:
- Quiero que te cuide bien, ¿eh?
Sonreí, todas las demás seguían atónitas.
- Y... ¿quién es?- aventuró Paula.
Me callé, no pensaba que casualmente ella me hiciera esa pregunta, pero decidí responder.
- Es... Alvaro...-dije supiendo el efecto que podían causar mis palabras en ella.
Paula no sonreía como todas las demás, no me daba enhorabuenas, ni gritaba como habíamos gritado ella y yo muchas veces, tampoco habló, sólo se dio la vuelta con los ojos como platos y llenos de lágrimas, y se fue corriendo. Las demás no parecieron darse cuenta, puesto que Paula había sido muy silenciosa, salí detrás de ella, ante la mirada confusa de todas. LLegué hacia el baño, di algunos toques suaves en la puerta.
- Está ocupado- dijo una voz muy familiar desde dentro.
- Paula, soy yo- dije con voz suave.
- Vete, no quiero ver a nadie, y menos a ti- dijo entre sollozos.
Abrí la puerta igualmente, me la encontré en un estado deprimente, tenía los ojos rojos e inchados, toda la cara mojada por las lágrimas y el pelo también.
- Van a empezar las clases- dije ayudandola a levantarse.
Subimos a clase, la noche anterior tenía razon, ¡cuánto iba a cambiar mi vida!
En el cambio de clase hablé con Guille.
- ¡Hola!- dije alegremente.
- No me creo que me hagas esto, Cristina. Creo que no sabes toda la verdad.- dijo secamente y se fue.
Estaba confusa, ¿qué había hecho?. Sólo había empezado el día y Paula ya no quería verme y parecía que mi mejor amigo tampoco. Noté la respiración de alguien a mi derecha, apoyé mi cabeza en su hombro, él me besó la frente, y más tarde, ligeramente en los labios.
- ¿Qué le pasa a Guille?- preguntó con voz inocente.
- No tengo ni idea- respondí.
- Voy a hablar con él- dijo decidido, él tambien era muy amigo suyo.
Me besó en la mejilla y soltó mi mano, vi como se alejaba de mí y como empezaba a hablar acaloradamente con mi amigo. Leí unas palabras en la boca de Guille: "Ella me gusta", y vi la cara de sorpresa de mi novio. Los dos se miraron desafiantes y se separaron. Aquello no tenía buena pinta.
No volví a ver en el resto del día a ninguno de los dos, pasé el día con Carmen, María, Clara, Camila, Celia y Sara, que querían saber todo lo que había ocurrido entre Alvaro y yo. No les conté nada sobre el enfado entre Guille y él. No quería más problemas de los que había causado.
Por la noche recibí un correo electrónico de un amigo, que vivía en Granada, se llamaba Diego. Me acordé de lo bien que lo pasabamos los dos juntos en verano cuando eramos pequeños, después, no volvimos a coincidir en nuestro pueblo. El me contaba que ese verano iba a ir al pueblo y que queria coincidir conmigo, ademas, venía de visita a Madrid, quería decirme algo  importante, llegaría la semana siguiente.


EN EL PROXIMO CAPÍTULO...
- Cris, tendrás que elegir.


- A que no sabes lo que de verdad siento por ti

4º CAPÍTULO:

Capitulo 4: Decisiones por tomar

Por la tarde, hablé con Maria y quedé en ir de compras el sábado con ella. También hablé con Alvaro...
- Hola, ¿Cris?- dijo cuando cogí el teléfono.
- Sí, Alvaro... no quiero hablar ahora...-murmuré al aparato. No quería saber la verdad.
- Te lo tengo que contar, quieras o no. ¿Por qué no quieres que te lo cuente?
- Porque sé lo que significaba tu cara, y también sé leer los labios- respondí en un tono sarcástico.
- Entonces... no tengo nada que decirte...- susurró.
- Mañana hablamos- dije un poco arisca.
- Hmmmm... vale. Pero, ¿Cris?- Dijo confuso.
- Sí- respondí.
- Te quiero- afirmó él.
Colgué el teléfono. No le contesté con un "yo también" ni nada parecido, no quería hablar, ni siquiera sabía lo que sentía en aquel momento. Mi intención no era haberle sido desagradable, ni nada parecido, simplemente no estaba de buen humor. Y él me conocía, sabía por lo que estaba pasando.
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Al día siguiente volví a llegar temprano a clase, pero esta vez, ninguna había llegado, sólo Alvaro. Me senté con él en el mismo bordillo en el que habíamos estado Paula y yo hacía unos días. El me tomó de la mano y se quedó mirándomela. Era un alivio, mi pelo y mis manos era lo que más me gustaba de todo mi cuerpo. Eran muy bonitas. Estuvimos así un tiempo.
- Cris, tendrás que elegir.- dijo él seguro de sí mismo.
Me quedé helada, ¿a qué se referia exactamente?
- ¿Qué quieres decir?- pregunté.
- Quiero decir, que si leístes los labios de Guille, sabrás a lo que me refiero- dijo con una sonrisa traviesa.
¿Qué queria decir? ¿Que decidiera entre Guille o él? ¿Qué ocurriría? ¿Era verdad que mi mejor amigo estaba por mí? Muchas preguntas pasaron por mi cabeza.
- Yo- empecé- solo leí en los labios de Guille: "Ella me gusta". Esto, quiere decir, ¿qué tengo que elegir entre tenerte a ti o a Guille?- dije titubeando.
El asintió la cabeza.
-Lo has dicho mejor que yo- respondió.
No sabía qué hacer, estaba confundida y dividida.
- Haz lo que te haga feliz- dijo mirándome a los ojos, no le devolví la mirada. Pero él me obligó ha hacerlo.
Me estrechó en sus brazos. Ahí me encontraba segura, caliente y protegida, busqué su rostro entre mi pelo. Le besé una vez más y él a mí. Era un poco raro, yo estaba sentada sobre él, él me abrazaba, y todo esto con mi pelo ondeando al viento. Era mágico, si no le elegía a él, no volvería a sentir aquello, pero si le elegía, perdía a mi mejor amiga y a mi mejor amigo. El apartó mi pelo, paró de besarme y me abrazó tan fuerte que podía oír su latido. Me separó lentamente y nos sumerguimos en un beso largo y profundo. Cuando acabó, él me miró a los ojos, yo le miré a los suyos. Todo era perfecto en ese momento.
- Haz lo que te haga feliz- repitió. Me volvió a coger de la mano, y fuimos así a la siguiente clase.
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En ciencias... la cosa no pudo ser peor...
- ¡Hola chicos! Hoy diseccionaremos el cerebro de un gato- dijo el profesor muy alegre.
No me lo creía, ¿diseccionar el cerebro de un gato? Aquello me mareaba, la sangre y todo eso siempre me mareaba, empezó a darnos a cada uno un cerebro de gato. ¿Pero cuántos gatos había matado para conseguir los cerebros? Sentí que la vista se me nublaba, no me encontraba bien. Cuando me iba a dar mi cerebro, dijo:
-Cristina, creo que no te encuentras bien.
- No, la verdad es que estoy un poco mareada- dije
- ¿Quién se ofrece a llevarla a la enfermería?- Gritó mi profesor.
Tres manos se alzaron rápidamente. La de Alvaro, La de Maria, y la de Guille.
- Anda, Guille. Ayúdala, parece que no se puede mantener en pie.
El se levantó, me cogió por el hombro y me sacó de clase. Cuando ya conseguí estar mejor le pregunte.
- ¿Porqué lo has hecho?
- Porque necesitaba hablar contigo. Y el cerdo de tu novio, no me dejaba, no paraba de morrearse contigo- dijo como si eso fuera obvio.
Ignoré el insulto hacia Alvaro.
- ¿De qué quieres hablar?- pregunté indiferentemente.
- De... ti, de mi, de nosotros- contestó lentamente.
- ¿Qué ocurre?
- Mira, esto... ayer fui muy borde, lo sé. Fue, porque no me lo dijiste, y me sentí ofendido por tu parte- respondió.
- Te lo iba a decir. ¿Y a qué te referías con qué no lo sé todo?- pregunté sentandome en el banco.
El se sentó a mi lado.
- A que no sabes lo que de verdad siento por ti- dijo seguro de sí mismo.
- ¿Y qué es?

EN EL PROXIMO CAPÍTULO...
-No ha sido todo culpa tuya-Déjame hacer una última cosa.

Texto copiado del blog "El Regaliz Rojo", novela de Cris.

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